jueves, 4 de diciembre de 2014

Que horizontes

¡Qué horizonte no se abre, cuando caigo en el mar de tus labios y en ellos me ahogo,?
           Me ahogo y caigo, entre caricias y un beso eterno, en el rebaño de tus pechos y más muero después de un dialecto en las orillas de lo nuestro.

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